Museo Tamayo recibe a Priscilla Monge
![]()
Doriam Díaz ddiaz@nacion.com
A partir del 2 de noviembre y hasta enero de 2003, el Museo Rufino Tamayo de México aloja la exposición individual de unas 30 obras de la artista costarricense Priscilla Monge.
La muestra se llama Las armas equívocas de Priscilla Monge y fue curada por la costarricense Virginia Pérez-Ratton.
La exposición es importante no solo porque Monge expone en el Museo Tamayo como se le conoce, uno de los espacios más importantes de América Latina, sino porque son pocos los artistas vivos que tienen una exhibición individual allí, según afirmó Pérez-Ratton.
Monge compartirá el museo con Gego, Gertrude Goldschmidt, una importante y ya fallecida artista venezolana del siglo XX.
La costarricense dio un taller sobre su trabajo la semana pasada en ese museo y la curadora dictó ayer una charla.
¿Qué muestra?
Las armas equívocas de Priscilla Monge se expone en el Museo Tamayo por una invitación del curador Tobías Ostrander, quien desde hace meses está interesado en el trabajo de la costarricense, según explicó Pérez-Ratton.Es la misma exposición que estuvo en la III Bienal Iberoamericana de Lima: una suerte de retrospectiva que incluye pintura, video, objetos e instalaciones creadas entre 1994 y 2002.
Sin embargo, se amplió con una serie llamada Cállese y cante (1997), una serie de máscaras de luchador con cajitas musicales, así como con dos trabajos que Monge expuso en la Bienal de Venecia 2001: Lápidas (2000) y Cuarto de aislamiento y protección, una instalación de toallas sanitarias que abarca todo un cuarto.
Monge es una artista contemporánea que se vale de muchos medios y materiales para expresar conceptos que encierran un gran humor negro.
Por ejemplo, expone unos delicados bordados que al leerlos y observarlos con cuidado muestran diferentes sentencias.
Irónica y consistente.
"Priscilla Monge es una de las artistas de su generación que trabaja de una manera más sistemática. Ella tiene los conceptos muy claros y crea su discurso a través de obras muy diversas porque tiene la capacidad de refrescar su propuesta sin perder su fina y consistente ironía", comentó la curadora costarricense que está en México.
En sus trabajos, Monge habla de la violencia, de la agresión, de la subordinación y hasta de las relaciones de pareja, pero no de una forma moralista, sino en la que pone en evidencia la situación sin juzgar a nadie.
La artista tiene 34 años y ha expuesto, de forma individual, en Estados Unidos, Guatemala, Grecia, Honduras, Bélgica y Brasil, entre otros países.