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Primeras líneas sobre Olga Lucía

Nadia Contreras

   

 

He de construirle una casa nocturna
Para que la habite en sueños.

Cristina Peri Rossi
 

Impresión

 

Olga Lucía es la mujer

Que negros tiene los ojos,

Alegres

Como abril.

 

En cada parpadeo se oculta un paisaje

O la ciudad más hermosa.

 

Sus manos

Largas como un sueño

Caen sobre la flor abierta que soy.

 

Es alta, Olga Lucía, como un edificio.

No tiene perro ni gato que le guarde lealtad.

 

Olga Lucía sabe lo que es despertar con luna

Los cinco días

De todas las mañanas.

 

Pero no de mi presencia que la observa,

De mis ojos que resbalan por su espalda lisa

Como piedra de río.

 

La noche comienza en la punta de sus pies.

  

 

 

A la ciudad más grande

 

 

No anticipó el viaje.

Después de lavar el último plato

         De la comida,

Y cerrar la llave del fregador,

Juntó sus pertenencias:

 

Dos faldas, la ropa interior que no usa,

El vestido color verde

Y las fotografías que voluntariamente olvidó.

 

6: 00 p.m.

 

Olga Lucía voló de Bogotá

A la ciudad más grande

Del mundo.

 

No le importó el pasado

Tan sólo conquistar

Los pasillos de esta casa. 

 

 

 
Declaración de odio

 

Nunca le dijiste cuánto lo odiabas,

Cuántas veces estuviste a punto de darle

         Un tiro en la cabeza.

El cansancio de tu padre era tu condena,

Olga Lucía.

Mirarlo sobre la cama,

Los ojos hinchados, las piernas;

Mientras él sin ternura ni piedad

Hurgaba en tu sexo.

Te hubiera gustado acortar las distancias,

Decirle que eras tú quien estaba

En el centro de la tormenta,

Mostrarle tu cuerpo penetrado sin cesar

Gota a gota de tu sangre.

Pero él nunca estuvo allí.

Sólo tú frente al espejo,

Sucia más allá de la muerte. 

 

 

 

 

Animal a cuatro patas

 

Te he mentido Olga Lucía.

Ahora que tú me escuchas desde el espejo

En que te contemplo desnuda

Quiero decirte que para ti la vida no ha sido

         Tan mala.

 

También fui yo la que se quedó sola.

No el dolor entre las piernas

Pero sí el abandono como una mina estallando

         Mi cuerpo.

 

La puerta se cerró, Olga Lucía.

La misma puerta que tú cierras cuando dices

No volver.

¿Sabes lo que es el encierro involuntario?

 

¿Lo que es estar allí, sin más alimento

Que la propia carne,

Creciéndote el pelo, las uñas?

 

Tú estabas de fiesta cuando la policía llegó

         Al lugar,

Cuando la luz me lastimó los ojos. 

 

¿Has viajado en ambulancia

Cuando miles de ojos te observan

Y tú  no eres otra cosa que un animal que camina

A cuatro patas?

 

Yo tampoco, Olga Lucía, estoy entre los vivos.

 

 

Nadia Contreras, nació el 16 de septiembre de 1976. Es egresada de la facultad de Letras y Comunicación y de la maestría en Ciencias Sociales por la Universidad de Colima. Ha colaborado en diferentes suplementos y revistas, como Cartapacios, Ágora, El juglar, La Polilla, La Jornada Semanal, La cultura del periódico El Occidental, Arte y cultura del periódico El Noticiero y las revistas, El demócrata norte de México, Géneros  y Tierra Adentro. Está incluida en la antología Creación Joven Poesía, del siglo XX al tercer milenio, que editaron el Conaculta y la Secretaría de Cultura de Jalisco. Fue Becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Colima (1998-1999). Ha publicado los poemarios Retratos de mujeres y Mar de cañaverales y el libro de entrevistas Voces al ras de la palabra. Recibió Mención Honorífica en el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino 2001, por su libro Lo que queda de mí, que será publicado por el Fondo Editorial Tierra Adentro. Recientemente poemas suyos fueron traducidos al portugués, en la antología Letras Mexicanas, selección de poesía de autores contemporáneos, editada por Bianchi Editores y Ediciones Pilar, en Brasil, Brasilia. El Centro de Estudios Poéticos de Madrid España, incluirá algunos de sus poemas en la antología Primavera Eterna de próxima aparición.

 

fotografía: Luis González Palma