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Perra negra perrísima
Por: La otra Lola                   
  
na perra
 
A veces lamento
haber puesto en ella
expectativas demasiado humanas.
Pienso: ella también
vive sus días
como una demora.
Pablo Makovsky 

 

Perra negra te desnarizonaré te echaré enizura en la desnarizonadura

                            Trabalenguas popular

 

"él domina para destruir. Ella domina para no ser dominada; domina al dominador para destruir el espacio de la dominación".                 
Hélène Cixous

 


         1

Sobre la mesa Beatriz disecciona en círculos el infierno.

 


2

Multitud

 

Sobre mí

diez bocas

devoran el silencio

lamen esa débil barricada de hilo

que su lengua corta y agita

en la débil densidad

de mis tendones.


3

 

Murámonos de risa

perro amigo

reposemos

en las garras

que nos crecieron

y aprendamos a mentir

como los hienas.


4

Bandada

 

Somos palabra en tránsito

texto en el borde

de cien dedos volando

desde una cintura 

irremediable

  por cuyo mutismo

y su más depurada manía

se conjura esta matanza húmeda

rota

y derramada de las horas.


5

                  Perra negra 

No seás vos quien se distraiga

al ver por el ojo de la aguja

nuestros cuerpos colgados

nuestros brazos vencidos

sin respuesta.

 

no seás vos después de ser iguales

quien pase de perfil por la vida

como alguien que pasa que solamente pasa.

 

No seás vos el que rompa la distancia

anunciando su tropa en retirada

ni siquiera el que recita su  encrucijado melodrama

mientras lee pornografía.

 

no seas vos  el que no sepa desdoblarse

serena  y llanamente sin hablar

sin tener que exigir la debida cortesía como una urgencia

 

no seás vos por que en caso de ser

la perra que golpeaste no podrá más amansar los caimanes de tu río

para que no te doliera más la vida

 

no podrá amarte más

ella que lamió tu espalda tu pecho tu sexo y tus palabras.

 

deberá cruzar a nado para ver de lejos

muy lejos

ese lugar que también fue

su otra maldita orilla.


6

Zapatitos

Objeto

los objetos

de la palabra distancia

con ellos se tropiezan

en sometimiento

mis huellas

mis viejos

zapatos

que

amabas

cuando decías que me amabas.

 

objeto los objetos

de la palabra disculpa

que te eximen de penitencias

sin lamentar ver

y solo ver

como tus manos fetichizan el dolor

tendido como un  souvenir

en su tránsito ligero  sobre las sábanas.

 

objeto

los objetos

de la palabra abalorio

mientras un collar de cuentas

cae desde mis ojos

y adorna

la débil libertad de mis muñones

 

objeto

los objetos

de la palabra distancia

a riesgo de ser sal

miro tu forma adoptada

cuando te vas usando mis tacones

y mi falda.


7

A Elena Begher:

Esta es Tippi Hedren

la verdadera

la original

madre de todas las barbies

ellos la mataron

los pájaros de Hitchcock

y todos los otros pájaros

con su vuelo equivocado

y maldito.


8

Pájara

 

Pájara que redunda la piel

la queja sola

y la demencia

pájara

que destila

y luego muere:

soy tu atrás irremediable

la figura en la puerta que te mira 

desde el roto balcón de los excesos

donde dejé asomado mi pulmón

 mi insomnio y mi delito

 

pájara que blasfema

que reboza en la nube y que señala

como una buena señora con sombrilla

sin mayores argumentos que la lluvia

y sus tres hijos

sin alas

pájara que se estrecha

que se muere cuando muero y que me vela

pájara que se afinca y se dilata

no me cantés más

con la jodida voz de la tristeza.

 

 

 

9

Nosotras dos

                                          A R. Alpízar

Tanto que nos festejábamos

y ahora el aire es

entre nosotras

una densa capa de niebla

que se espesa en el paisaje.


10

Billy

 

En la mordedura que más duele

querida Billy Holliday también garúa

ha pulmonado

su silencio

y el mío

bajo la lluvia

guarda un vuelo

sin rumbo entre mis dedos ebrios y los suyos

como una lenta - tibia – bestia - breve – Billy es brizna

enloquecida en el camino

garabato sobre la hierba

y sobre mi propia  tibieza

también llueve.

 


11

Desconocido en Paris

 

No fui nadie en Solferino

solo otra cara

sin nombre

que tampoco te daría

dos o tres monedas que aún sobraran en la cartera

porque tocaste Michelle en clarinete

sin hacer que me soltara

de las manos

de otro desconocido

que ese día había roto mi reloj

y a las once menos cuarto

en sus agujas

parís no era fiesta

tenías razón querido ernesto

era el aguacero de césar

era una isla de 30 metros cuadrados

de placer y de absoluta soledad

un infierno en las manos

húmedas por la rabia

que me decapitarían

en la próxima taquilla de metro

donde ya no se escuchase Michelle

ni cosa alguna.

 

 

 

12

                  Souvenir de Oberkampf                                                                                                            

Nunca llegamos a Oberkampf

tan cerca que nos quedaba

tampoco fuimos al mar

jamás hicimos el amor dos-mil-veinticinco-veces

no me acusaste de loca y mucho menos de triste

no soñé  pesadillas con puertas que se cerraban

por que nunca llegamos a Obercamp

estaban abandonadas las llaves

perdimos todos los trenes

olvidamos los mapas

 

no compramos las pastillas

ni tampoco una casa

no bebimos ron absolutamente nunca

no  lavaste las sábanas de sangre en la madrugada

no me tuviste lástima

 

nunca llegamos a Oberkampf

su estación era muda

en su tránsito de gente que tampoco nos extrañaría

 

 

en los andenes de Overkampf

nunca nos perseguimos

no compramos las postales

ni otras estupideces

nunca nos abrazamos a sus calles

ni lloramos perdidas sus batallas

no nos sorprendimos de sus escaparates

y mucho menos  de su lengua extraordinaria

solo tuvimos frío

un poco en presentimiento

de que nunca estuvimos en Oberkampf

no dormimos en su suelo

jamás tuvimos un hijo

nunca absolutamente nunca existimos.

 

 

13

Saínos y manteles

 

El mantel

hacía juego

y tensaba  en equilibrio la azucarera

mientras te hundías en mí sobre la misma mesa

donde mañana serviremos

nuestros bocados morales

el café de las nueve

que entibia

el buen gusto

de nuestra indiferencia.

Somos dos saínos

en el mueble de la cocina

desgajados

como bestias verdaderas

que se rompen y se lamen y chillan

y luego

dos saínos que revientan

arrancados en su argumento carnicero

piensan y se visten y huyen y se olvidan

 y vuelven a la mesa al día siguiente

donde al lado de los buñuelos

la cucharita bate

compulsiva su rutina.

 

 

 

 

14

                    Silencio 

He paseado mi lengua

sobre los indeseables

y sobre otros

también

que ya he olvidado

 

Luego han golpeado la puerta

todos con la misma maldita manía

llevan sus piedras como siempre

 hacen una escena lamentable

parecen nerviosos

y sensibles

cruzan la calle

con la dignidad de los elefantes

vuelven sobre sus pasos sin testigos

por suerte

 un día

detrás de la puerta 

no habrá canciones tibias

ni melodramas con copias baratas

ni la histeria de gatos prerrafaelistas en el paisaje

solo la húmeda omisión de las palabras.

 

 

 

 

15

Platos

Alguien cumple su función

y anuncia mi desahucio

en las esperas  hija de perra

fingiré que compadezco su tibieza

la dignidad circunstancial

su vestido de señora

desde donde

mirarán

sus pechos

a mis pechos

que con desgana  anuncian

 la caída como si fuera lluvia sobre los zapatos de ambas.

Y en bandeja de plata quedará mi cabeza

cargaré supositorios de indometacina

y un poco de valium en el paladar de la memoria

diremos entonces la cena estuvo buena

y chorritos de espuma bajarán

por la comisura izquierda

 hasta las bandejas

donde reposan mis partes

y algunas hebras de tu nueva compañera

que un día también llevará su plato con aparente ligereza.

 

 

16

La línea

 

Lo que nos une y nos separa es una línea

un dedo que dibuja 

un hilo

que se tensa

y que se anuda

un cable que se enreda

una frontera de lana o de hilo

la frecuencia de un sonido que en la radio

predice la tormenta

sobre estas dos islas descapotadas

vulgares en su esperanza de que las una y las separe

un gramo de algo palpable que cubra espacio entre sus márgenes

una hilacha apenas contorneando el vacío

con el que están hechas las palabras

y las otras extremidades.

Lo que nos une y nos separa es una mesa

supongo ahora que siempre habrá una mesa

o una camisa una historia un jarrón un periódico o cualquier cosa

que haga obvio el borde en el beneficio de la asepsia

Lo que nos une y nos separa

es una línea larga

de nada.

 

 

 

 

17

Dos perras

 

Hoy solo  estoy siendo un animal contemplativo:

desde una acera cubierta de pasos

el carbón del silencio tiñe mi cara

y soy negra

en el espejo de esta ciudad descalza

 

ni siquiera muerdo

ni siquiera persigo ya mi propia cola

 

solo espero para lamer la sangre

que en la calle a quedado

bajo la breve tragedia

de los carnavales

que en tu piel.

se desgajan

 

Sobo la esquina

del narcisismo que atenta

con sus botellas sobre la rinoplastia

de las otras perras

sin poder olfatear

la histeria en las baldosas

donde no hay nadie más

que la gata engordando mi propia ausencia

 

tampoco estoy ahí

tampoco importa

 

sobo la mano

que alimenta a la perra

lamo sus  vórtices

las suelas

el regazo

que me abraza y condena:

 

perra pulgosa

hembra

además

iracunda

herida

y

densa

negra muy negra

como una noche

sin comida  y sin estrellas.

 

 

18

los beneficios de la propagnosia

 

Tiene serios beneficios

esta enfermedad

de olvidar

las caras.

El semblante es una fábula

que no merece narración

por lo tanto

no interesa

ni el nombre ni su título de pedigrí o su registro de vacunas

en la épica y antropomórfica  misión de ser dama

cuyo diagnóstico clínico certifica

que sufre de propagnosia crónica

y agravada por la sarna.

 

 

19

Tirapiedras

 

Tirapiedras

sobre el carnavalesco ensayo  de las culpas

la muñeca se despunta

en su delito mayor

de hacerse

la perra idiota.


20

Los gatos debutan en el borde de otra carne

 

El pájaro a sido breve

y en su costado

el más épico

de todos

hincan

despacio

los dientes

marcan sus hambres

en la también corta longitud

de mis treinta y tantos años.

Los gatos debutan

en el borde

de otra carne

y sonríen también

los infames.


21

 

La memoria

es una puta

que coge de pie

en la acera más insospechada

alcanza la sabia humanidad de los perros

y aprende a caminar sin que duelan

los cascos de la noche

ni la cara que arroja

el silencio

como una bofetada

o como una nube que se va.


22

Icaros

                                                                                                A Diego

Septiembre dilataba el oficio de volar

sobre los círculos  de humo

que diego y yo

atorados

en las ramas dibujamos

brindando luego  con un soplo de helio

por el cuervo de Poe

que arqueado en el acento omnipresente de su  vuelo disléxico

declaraba:

no soy dios era mentira 

era un travestido espiritual con uñas largas

columpiando el exilio soluble

en la pequeñez animal

de esta mortalidad disfrazada

a la que diego y yo subimos

con el miedo de rompernos

en otra costilla innecesaria.


23
Aneurisma

 

Sin embargo, estoy aquí

mirando a Maribel que no responde

concentrada en sus manos que señalan

el adentramiento sin parpadear de sus pestañas

sus ojos no disparan

carcajadas sobre mí ni sobre nadie

sin embargo, ella está ahí

desde la ausencia

yo tampoco le respondo

yo tampoco sé decirle una palabra

su nueva distancia no se defiende

como una muñeca que no conversa

ni mueve los brazos ni entona

ni lleva un vestido de azafata

por que tal vez ni siquiera sienta nada

pero espero que entienda mi silencio de torpe animal despavorido

mi miedo fundamental de rasgar

mi contención y su pausa.


24

La vergüenza

 

Como avestruces

escondida tu cabeza y mi cabeza bajo la arena

la comparsa no termina de parirse

y sobre todo no termina

de ser  rotura

 

y bajo mi propia almohada

también en plena vergüenza:

una mancha.


25
La cleptomanía es selectiva
                                        Todas/os somos dignas/os

de sospecha en la pesquisa

de dos iniciales grabadas

con afilada paciencia

en  la  madera de un  lápiz

que  delata  el  veredicto:

cleptómana   literaria          

o ladrona común de alegorías.

Supongo entonces que sospecho

de mí nuevamente y además

tengo la cara correcta

de la culpa y dos caras

más que no  me ayudan

agotados los registros

como siempre vuelvo

a perder la sombrilla que

alguien usará en este aguacero

y sobre la pérdida intuyo

tu argumento de inocencia

y añado que tu lápiz no sirve

si el estudio grafológico

indica que yo he sido

con mi caligrafía y mi miedo

otra victima y verdugo

al no saber escribir el nombre

correcto de las cosas

en medio del despeñadero

de las palabras

inútiles

y

vagas con que se evaden el texto tatuado que incrimina mi piel  en otros delitos menores

 

 

 

 

26

Cama

 

Angostos somos en el margen de la piel

absolutamente desproporcionados

somos líneas que separa