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VUELO SUBTERRÁNEO
MARIO MELÉNDEZ
Talca 2002
 

 

TRIBUTO
 Hago una raya en el tiempo
y veo como mis huesos caen por siglos

 

 

SEÑORES DEL SUR

Señores del sur

he comprometido mis raíces con ustedes

mi palabra llegará como un río

a recoger la tierra y su origen

Llámenme agricultor

cuando el trigo se despierte

cuando cruja la semilla

y el invierno se levante en una mano

Llámenme soldado

cuando el agua y la piedra se reúnan

entonces seré el puñal

que desgarre ceniza y envoltura

No digan al Maule como me llamo

me reconocerá por la voz

por los susurros que mis labios

llevarán hasta su lecho

No digan nada en Constitución

o en Pelluhue o en Chanco o en Curanipe

mi nombre fue encontrado en una ola

no es necesario que digan nada

Señores del sur

mi casa es mi mejor emblema

Pueden ver a través de las ventanas

o a través de mis ojos

lo que les tengo preparado

Abriré de una en una mis heridas

y escupiré poemas en vez de sangre

y a todos les diré mi nombre

 

Porque no quiero ver a Pedro

arrinconado en un museo

o a Manuel Francisco

retenido en una boca

Ellos sabían cantar

eran dos vientos de distinto oficio

dos gotas que el Maule

sacudió con violencia

Y yo  ¿quién soy?

algo tengo de todos

cara de pan o de hormiga

muslos comprometidos

con el sabor de la tierra

hombros de padre

dientes de inquilino o de patrón

Soy una flor con espinas

y pétalos de mármol

un poema preparado

con la lluvia de cada día 

 

 

  

VINCENT 1993
a Vicente Huidobro 

El gran poeta de las vanidades

se mira al espejo y dice

no hay otro mejor que yo

no hay otro más hermoso y delicado

más burlón, paradojal e irresistible

Y cuando voy por las calles

me persiguen y me piden autógrafos

se aglutinan en torno mío o se desmayan

porque soy más inmortal que las agujas

y en mi boca suspiran las estrellas

Así, cada montaña es un pelo en mi oreja

y cada nube una escalera de emergencia

donde subo y bajo como un mago

persiguiendo su conejo

sin darle jamás alcance

No obstante los helicópteros me adoran

me adoran también las escolares que diviso de reojo

me adora el trapecista de un circo desahuciado

me adora la azafata de un vuelo imaginario

me adoran los enanos, los duendes, los fantasmas

y todos gritan  “Ahí va Vicente, ahí va

con su cara encerrada en un sombrero

ahí va, el que se orina en los astros

el que respira copihues

y cambia de color hasta volverse inaguantable”

Y yo me río como un buda chocho

cuando arrojan flores a mis pies

y me lleno de números telefónicos

y de mujeres que darían sus propios pechos

por rozar mi frente de amante multitudinario

o por mirar mis cabellos salidos de un arcoiris de fruta 

Tengo unos cuantos lunares en francés

y un gato que me habla en un idioma póstumo

y un perro que me muerde y me lame las antenas

y un cilantro preguntando quién soy

y yo le digo “No me busques

no hagas caso de la rosa deshojada

tú tienes tu propia sabiduría

tu propio olor

tu apellido en la cazuela del domingo

y no necesitas ser tan hermoso

para que ellos te respeten

cuando con sólo probarte

tienes ganado el cielo

y un espacio en mi garganta”

 

Ahora me marcho en mi paracaídas

me marcho en mi aeronave de plumas anónimas

me marcho a pellizcarle las nalgas a un piano

a dormir una siesta en un ataúd de huevo

 

 

 

 

 QUE SALGA EL INDIO ENTRE LAS PIEDRAS

 Que salga el Guayasamín que cada uno tenemos

que salga el indio entre las piedras, médula a médula

el gran precipicio que somos, la gran llaga ecuatoriana

y lo que cae del ojo al cielo, y lo que arruga el aire

y lo que sale de nosotros mismos como una rosa deforme

y lo que araña más adentro que salga

que salga el trueno, la bocanada, el relámpago

la hebra furiosa y tuerta que mira sangrar el alma

y aquí, en esta jaula ardiente que es América de luto

están pendiente los nombres de aquellas manos clavadas

de aquellos pies desahuciados, de aquellos huesos de humo

de aquel sueño arrojado al gran ataúd del miedo

o simplemente del árbol con sus ramas infinitamente secas

Porque no estamos muertos, no estamos

y hay uno que ahora brinca por encima de los sables

y hay uno que bebe fuego y lleva alas de ceniza

y hay uno que agrieta el río con su cráneo universal

y hay uno que dice yo, yo soy el indio entre las piedras

y todo el horror humano se me apaga en el cuerpo

y tengo lágrimas y penas

y el corazón como una luna borracha

y el esqueleto dormido, y la mandíbula tiesa

y a mi oído brama el perro de las noches podridas

y a mi boca rueda el beso de la angustia que mata

Y yo pinto, yo pinto con mi voz y con mis uñas repletas

yo pinto con mi oxígeno la cicatriz del viento

raspo la puñalada maldita de los siglos

me sumerjo en el ácido mortal de las pupilas andinas

desnudo el recuerdo de la calavera sombría 

 y en mí sobreviven las tripas cortadas de cuajo

y cada grito soy yo, cada mejilla nacida del grito

cada suspiro fatal y su patria de aguja

cada mujer, cada hombre

cada animal volteado en la vértebra dramática

todos y cada uno de ellos

y en todas partes la vida como un sol amargo

y yo, hinchado de colores

cierro las alas y duermo sobre la tristeza

 

 

  GUACOLDA 

Hembra continental vestida para un viaje sin palabras

la sombra del espejo donde mueren las miradas

se parece a ti

tiene las mismas grietas esparcidas en un mar amargo

la misma historia adolorida en el balcón

donde la raza asoma

 

Oye a los jinetes adherirse al gran imán de los recuerdos

siente a la manada desgarrar las armaduras de los dioses

huele al primogénito del viento galopar de noche

mientras sangran a lo lejos las encías

y la muerte entra en la herida de la muerte

deshuesando el bien y el mal

 

Sube en el latido del cultrún

hasta donde el cóndor sacude su cabellera intratable

su túnica de plumas ancestrales

su vuelo matrimonial de alas sonámbulas

 

Y baila

baila junto a los hijos que no vendrán a consolarte

baila entre los guerreros que degollará el olvido

baila con tu pueblo el rito de la flecha sudorosa

el rito de la flecha sin piedad

el rito de la flecha sin sonrisa

el rito de la flecha humedecida

por el llanto de las calaveras

por el llanto de los coihues y de los sueños castrados

 

 

 

 

  

Y aún así

cuando la sangre mueva los pies

para hablar con los espíritus

y tú la veas venir hacia tu propia sangre

hacia tu propio pie

hacia tu propio origen

cuando el musgo tape las sobras

de la gran ira de Arauco

y los pájaros queden con la servilleta puesta

malhumorados por no haber llegado antes

cuando los ríos se ahoguen de ardor

y el queltehue amontone los gestos

del último de los caídos

lucha

lucha para que el pan se desmigue en tu mesa

lucha para que el maíz recupere su orgullo

lucha para que la flecha sonría de nuevo

para que el ciervo te enseñe a  beber

para que el miedo no roa tu alma

 

Lucha hasta que el luto anestesie tu edad

porque estás destinada a hacerte llaga

y en ti mamarán las estrellas

 

  

 

LautaroEL ÚLTIMO GUERRERO 

Lautaro – Lautaro dice su galopar
y sus perros lo siguen como el viento
(Leonel Lienlaf) 

               1 

Hijo del más sangriento día

tu ardor ilumina la ruta donde pasas

tu cabellera de cruces se alarga

y se pierde en sí misma

y en ella cuelga la noche con dientes y cometas

en ella cuelgan las gotas de un amanecer distante

incierto y desbocado como un caballo ciego

trotando sin edad y sin memoria

secretamente adherido al resplandor de un beso

Secretamente hacinado entre sombras y estrellas

llegas de donde nadie ha venido jamás

jinete de la luz sin estandarte

recopilado en antologías futuras

en episodios por siglos malheridos

traes la evocadora acústica de los mares

el eco de un relámpago que roe la tiniebla

traes un millón de abejas atadas al cuello

imitando los gestos de un espejo sonámbulo

traes en tu corazón un bosque azul

una semilla para ser repartida

una trinchera donde aguardan los olvidados de siempre

Y pareciera que tu voz es brisa, lluvia, tempestad

lamento de volcán recién nacido

campana de una aurora preñada

más primitiva y más pura que el deseo y su ceniza

más aferrada a la tierra que a su propia vida

 

                 2  

Vocero de los sueños

los pejerreyes no saben de ti

pero han navegado las aguas que riegan tu origen

han visto latir las aguas

y en ellas quieren morir

sin más adiós que un mediodía de escamas

sin más despedida que tu sangre río abajo

destiñéndolo todo

Porque a pesar de los ladridos del hambre

a pesar de las caricias del miedo

a pesar del trino manoseado del recuerdo

te sacudes las hormigas espolvoreándolas

más allá de la penumbra

te levantas como un viento acorralado

echando fuego y telarañas de luto

cicatrices de una guadaña ensañada

con los verdugos del alma

con aquellos que reparten el dolor

y la miseria a bocanadas

contra esos te levantas

sin espada y sin coraza

armado solamente de palomas

y murciélagos inéditos

de grillos que interpretan a capella

la eternidad de tu alegría

 

 

 

 

 

  

 HAN VUELTO LOS TAMBORES
a Nelson Mandela 

Hay que ayudar a Tarzán

a reconstruir la selva

Los animales también aportarán lo suyo

y un día no muy lejano

veremos al mono feliz

colgado del árbol más hermoso

como en las tardes inolvidables del cine

y las revistas animadas

Qué tiempos aquellos

Los elefantes estaban seguros

que vivirían cien años

y el cocodrilo soñaba con ser

el malo de la película

Pero el hombre llegó

con una industria bajo el brazo

llegó derribando montañas

llegó a silenciar las cascadas

a derramar esquirlas y muerte

al paraíso sagrado de las moscas

avanzó con su tenaza cortando

hiriendo, acorralando

se abrió paso entre el follaje

dejando la suave marca del acero

y la sonrisa de la pólvora

hizo camino de las flores

se aprovechó de la semilla

de la piedra, de la rama

rapó la mejilla del indio

e instaló su reino aguas arriba 

donde la luna de vez en cuando

bajaba a beber

y a conversar con las cenizas

Todo se convirtió en ciudad

o campo ajeno

todo se lo llevó el cemento

Y aparecieron razas nuevas

y nuevas enfermedades

nuevas historias salidas

de países poderosos

con mucho oro y páginas de odio

con muchos rifles

y cadenas recién pintadas

Tarzán entonces trató de hablar

y fue acusado de herejía

y declarado enemigo de Su Majestad

y de los piojos de la corona

A Jane le sucedió algo parecido

y debió correr a casa de su madre

y esconderse bajo la cama

para no ser encontrada

Del grueso de los animales

nunca más se supo

Cuentan las malas lenguas

como el león luchó en vano

durante siglos

y los pocos ejemplares sobrevivientes

tuvieron que huir muy lejos

y así evitar el exterminio

El resto no corrió la misma suerte

cayeron en la trampa del marfil

y del colmillo traicionero 

 Por otro lado el negro cambió de color

y fue más claro hasta hacerse irreconocible

Otros se mantuvieron intactos

pero el destino los durmió en un sueño amargo

los sedujo en una feria de alacranes

y acabó por retorcerse en cada uno de sus labios

Al tigre se le cayeron las muelas

el agua pensó en envejecer

la víbora nadó en su propio veneno

el ciervo y la polilla sólo deseaban la muerte

Pero una noche un grito sacudió la selva

se propagó hasta confundir la tierra

hasta pelar las tripas

del más crudo de los chacales

Era Tarzán quien regresaba

Tarzán desde la liana de los años

Tarzán entre las canas de una jaula

venía para quedarse

venía cuchillo en mano a liberar las ataduras

a castigar los torsos blancos

Y ellos tuvieron que retroceder

tuvieron que tragarse sus propias pisadas

tuvieron que guardar sus trofeos

sus pieles, sus fotografías

mientras el cielo contemplaba emocionado

y una canción se derramaba en la niebla

“Sonríe  niña y oye los tambores

porque el sonido de mi llama ensangrentada

está más verde y más vivo que nunca

sonríe niña, sonríe

porque he sembrado en el huerto de mi alma

tu voz morena que florecerá por siempre”

 

 

 

 

 KU KLUX KLAN 

Perdóname, Señor

he nacido esclavo

tendrás que protegerme mientras viva

Algunos no me dejarán tranquilo

impedirán que tenga casa, comida, patria

me quemarán los zapatos y la lengua

me arrancarán las camisas y los ojos

me teñirán el pelo y las arrugas

querrán matar mi color con agua hirviendo

querrán morder mi corazón con sus colmillos

querrán borrar mi nombre y el de mis hermanos

Y tú tendrás que ayudarme, Señor

cuando me cierren las puertas al revelar mi origen

cuando me caigan a pedradas

a la salida del trabajo

cuando me escupan la cara

y me levanten de noche para golpearme

hasta dejarme sin pulso

y me digan “Negro, no te queremos

vuelve a la selva a cazar lagartijas

vuelve a la orilla a vender tus canoas

vuelve a la escarcha a revolcarte con los tuyos

no te queremos

somos nosotros los elegidos en esta historia

no te queremos

somos hermosos y valientes y justos

para nosotros el oro

para ti las cadenas

para nosotros el trigo

para ti la maleza

para nosotros las palabras

para ti los sonidos, los gestos y las lágrimas

no te queremos, regresa”

 

 

 

 

Pero yo no me iré, Señor

y mostraré mis llagas

y estaré orgulloso de mis llagas

y cantaré y bailaré y moriré por los míos

y por ellos seré pasto, piedra, camino, océano

por ellos seré árbol encadenado a la tierra

por ellos me levantaré del barro

hasta ser bandera

me abrazaré a la sangre de mis antepasados

ellos me seguirán con sus tambores

ellos me prestarán sus cuchillos y sus flechas

ellos rezarán por mí

y por los que vienen detrás de mí

y cuando mi alma desfallezca

y mis manos desfallezcan y mis huesos desfallezcan

ellos me levantarán de nuevo para seguir luchando

y yo veré la luz a pesar de las heridas

y a pesar de los rencores florecerán los sueños

y mis pasos poco a poco visitarán los mercados

mis manos recorrerán el pelaje de las panaderías

mis ojos aprenderán a ver otros ojos

mi voz se fundirá con otras voces

mis palabras serán escuchadas

y yo escucharé otras palabras

y ya no habrá ira ni llanto

ya no habrá miedo ni olvido

y nuestro pueblo será uno más

entre los pueblos de la tierra

nuestra raza propagará su canto

como una semilla

y tú, Señor, de memoria

cantarás con nosotros

 

 

 

 

 

 ME SOBRA UN MUERTO
a Pablo de Rokha 

Me sobra un muerto, me sobra

me sobra un muerto y no soy yo, quién es

y viene de la levadura y de los precipicios

me sobra un muerto

un muerto martillándome la piel

me sobra un muerto y no soy yo

porque estoy vivo y lo presiento

lo respiro, y cae de la manga de otro muerto

y cae y cruza mi camisa, y da la vuelta

y sigue y sigue en mi esqueleto, un muerto

un muerto en mi esqueleto, instalado de por vida

un muerto me sobra y no soy yo

y llora y grita y ríe con su carcajada demoniaca

un muerto, un muerto sagrado

un muerto en el gemido del espanto

un muerto derramado en mi garganta y en mi sed

con su ceniza de elefante

en el vinagre, en el aliño de los años

un muerto rodeando los cristales

en las babas, en el pus, en los gusanos malolientes

defecando un muerto sus palabras

o en la suma de las voluntades o en ninguna

o en la roca de las rocas, trapicado el invencible

el muerto agujereado por los otros

inmutable en el zarpazo, en la estocada del olvido

me sobra, me sobra un muerto y no soy yo

porque patea y raspa

engulle con su dentadura cavernaria

hasta rozar por fin la sal del universo

 

  

LA DANZA DEL TORO
a Carlos Díaz Loyola 

Difícilmente olvidarte porque la sangre no se olvida

no se olvida el volcán o el cuchillo de tu boca

o la barba desgarrada en el muro de los siglos

o el eructo de la tierra con su llanto de trinchera

y su color de mosca y su veneno anónimo

Difícilmente la orina del mar con sus alas marchitas

y el grito funerario del cielo y el ojo del relámpago

y la muerte de los muertos y la vida de los muertos

y el mantel del infinito a saltos

sobre los pechos del destino que devora, araña

rompe las cavidades del pubis y su recuerdo ardiente

de cada memoria fría, de cada aullido en llamas

terrible como la cópula de las entrañas

o el latido de un trueno enfermo

terrible en su plumaje de holocausto

en su piel de cataclismo

en su cintura trizada por la sed y el hambre

en los labios del otro, en los huesos del otro

en el gran animal que somos

mientras la panza gime y se retuerce de lombrices

y las arrugas crecen y los bigotes crecen

y crece también la muerte como una muchedumbre

la muerte diaria que nos acompaña, oscura, macabra

deforme en su legado de grietas, en su acento de oruga

en el perfil de las hogueras y de los hipos del universo

Difícilmente olvidarte en la cascada de los sueños

en el gran litoral del miedo o en la vendimia de mi alma

en el vuelo rasante de las letras y de las piedras humanas

en la anatomía del fuego y en las momias recientes 

Difícilmente olvidarte cuando caen los bostezos

y la luna tiene un raro parecido al aire

que sofoca las arterias

y aparecen los ciegos y aparecen los ciegos

y aparecen los ciegos cantando con tu voz de bestia

con tus uñas ancladas, con tu eco de tren deshabitado

y con tu noche de alambre y de esqueleto sonámbulo

Porque difícilmente podremos olvidarte, difícilmente

aunque no traigas regalos, aunque te canses del viento

aunque se apaguen tus muelas, difícilmente en el rugido

de un viejo corazón o una camisa de fuerza, difícilmente

en el olor a pólvora de los sesos, en la saliva ausente

y en el verso degollado a la luz de los infiernos

 

 

 

 

 

 NEMESIO VIENE A CABALLO
a Nemesio Antúnez

 

Nemesio viene a caballo, lo oyes

viene pintando la noche con su abrigo de colores

viene rociando las nubes con el agua de sus huesos

 

Es él, lo oyes, galopa amarrado a un árbol

y salta al gran vacío con su corazón sin terminar

 

Viene de tantas maneras que a veces se pierde

con el ruido de los pájaros o enciende su esqueleto

para que otros no lloren de frío

 

Este es el viejo jinete salido del Apocalipsis

como una mano eterna que aprieta

o un suave beso malherido o gastado

por el aroma del recuerdo

 

Es él, es él, atravesando el arcoiris

dando esperanza a la piedra o enamorando a la más fea

porque también es hermosa en los sueños ajenos

 

Este es  Nemesio, Nemesio de Chile

pequeño padre del amor sonámbulo

poeta del color humano y admirador de todas las cosas

incluso de la muerte donde ahora habita y permanece

mientras espera que alguien le sonría

 

 

 

 

 

 

 ANTOLOGÍA PÓSTUMA

 

Hugo González ha muerto

Su alma quedó entre los rieles

tendida para siempre

Su sangre mordió los durmientes

en esa tarde de aullidos

en esa tarde donde tus sueños

se encaramaron

al gran tren de la agonía

ese que te miró a los ojos

sin avisarte

y luego se te entró por las carnes

y por los huesos y las arterias

y se colgó de tus recuerdos

para llevarte lejos

como único pasajero

de ese viaje sin regreso

de ese viaje sin abrazos

sin maletas, sin pausas

a solas contigo mismo

y con los hijos que no tuviste

y que sin embargo te esperan

tal vez en algún planeta

que sólo tú conoces

Hugo González

que a nadie le negaste el pan

el vino, la sonrisa

la gratitud de tus palabras

tu abrazo fermentado

y ahora nos dejas solos

lamiendo nuestras heridas

jugando con las migas

de tu último banquete

 

 

 

 

 

Qué haremos sin tu corazón

Qué haremos sin tus gorriones

y tus abejas

Tú que empollaste la alegría

para que otros la disfrutaran

Quién se robó tu alegría

Quién se robó tu alegría

y la repartió por el mundo

No hay nada más que decir

Hugo González

me despido de ti

como te hubiese gustado

con un gol de media cancha

con un rebaño de niños

con un racimo de besos

Porque no hay luto para aquellos

que encienden los amaneceres

para aquellos que se visten

con la luz de las estrellas

Porque Hugo González

no irá al cielo

para estar con Dios

es Dios que vendrá

donde Hugo González

para dormir junto a él

bajo la tierra

 

  

 

 ÉSTA ES MI SANGRE
a Ramón Meléndez

 

Mi abuelo era carpintero

un gran maestro

de los clavos y la madera

Él se entendía con las casas

con las vigas, con las ventanas

con las puertas

se entendía con las bisagras

y con la gente que le contrataba

Un viejo lleno de historias

un erudito en el arte del serrucho

en la estrategia del martillo

un sabio al fin

desparramado en la pobreza de los años

Mi padre conoció de sus batallas

de sus bostezos

alimentó a este soldado sin camisa

lo levantó en la derrota

anduvo de la mano en el dolor

en la insistente necesidad

Puede llorar maestro Meléndez

puede llorar en este hombro

que le pertenece

puede llenar de lágrimas mi alma

Aquí estamos de nuevo en una lucha distinta

aquí estamos entre ladrillos y cemento

formón en mano, tristeza en mano

y este poema que nació a martillazos

 

 

 

 

 

 PELÉ

 

Edson Arantes do Nascimento

jugaba fútbol con la pobreza

De niño su sangre negra

pateaba el aire

y en una cancha de arroz

se desvistieron sus estrellas

Nadie le dijo a donde ir

pero sus sueños

tenían piernas y alas

y un corazón redondo

como el mundo de su infancia

un corazón de cuero azul

en el que habitaría

ahora sin hambre y sin miedo

porque sólo él

guardaba las llaves

en sus zapatos de luna

 

 

 

 

 

 

 LA PLAYA DE LOS POBRES 

               1

 

Los pobres veranean en un mar

que sólo ellos conocen

Allí instalan sus carpas

hechas de mimbre y celofán

y luego bajan a la orilla

para ver la llegada de los botes

curtidos de adioses

En la playa

la miseria se broncea boca abajo

el hambre toma sol en una roca

los niños hacen mediaguas en la arena

y las muchachas se pasean

con sus bikinis pasados de moda

Ellas tienden sus toallas de papel

y se recuestan a mirar el reventar de las olas

que les recuerda la forma de un pan

o una cebolla

Mar adentro nadan sus sueños

Y ellas ven al vendedor de helados

acariciando sus pechos

o a ellas mismas en un viaje hacia la espuma

del que regresan con vestidos nuevos

y una sonrisa en el alma

 

                 2

 

Los pobres veranean en un mar

que sólo ellos conocen

Y cuando cae la tarde

y el horizonte se desviste frente a ellos

y las gaviotas se desclavan del aire

para volver a casa

y el crepúsculo es una olla común

llena de peces y colores

ellos encienden sus fogatas en la arena

y comienzan a cantar y a reír

y a respirar la breve historia de sus nombres

y beben vino y cerveza

y se emborrachan

abrazados a sus mejores recuerdos

Mar adentro nadan sus sueños

Y ellos ven a sus hijos camino de la escuela

cargando libros y zapatos y juguetes

o a ellos mismos regresando del trabajo

con los bolsillos hinchados

y con un beso pintado en el alma

Y mientras ellos sueñan

el hambre apaga sus fogatas

y se echa a correr desnuda por la playa

con los huesos llenos de lágrimas