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LA PUESTA EN EL SEPULCRO
-XIV ESTACION-

(de Carlos Martínez Rivas)

Cuando ya no me quieras
Cuando ya no me quieras y no podamos estropear nada
Porque nada estará vivo y confiado.
 
Cuando tú te hayas ido y yo me haya ido
Y todos se hayan marchado
Diremos: “Algo se ha perdido. No mucho.
Pero algo esencial –un culto, un lenguaje,
Un rito- está perdido”.
 
Cuando hayamos dejado de ser esto que somos:
Una pareja expuesta al dardo
Desnuda y apremiante
Mal avenida pero bien enlazada
Y nos dispersemos en otros círculos
Y nos disipemos en otras charlas
 
Habrá quien diga: “Aquí dos seres carmesíes
Se atraparon. Los vimos balancearse,
Estremecerse, volver a la seguridad
Y caer”.
 
Para entonces, el zumbido del tractor
Volverá a oirse en el fondo del campo
Las chorejas del guanacaste caerán
Con un golpe seco frente al portal
Pero esos rumores de la vida nos llegaran por separado
Y otro sol será tu sol y otra luna será mi luna.

            Cuando ya no me quieras 
Cuando en la reunión tus ojos
Al encontrar los míos ya no digan: “Espera
A que acabe con estas gentes. Pero mi corazón te pertenece”.
 
Cuando en las incesantes fases
De tu errabunda búsqueda femenina
Ames a otro
Y te desveles bajo otra antorcha
Y te descalces delante de otro cetro
 
Cuando transmitas a otro el poder que yo te transmití
Pensaré aguzadamente: “Ya se le agotará.
Entonces vendrá a mí y no le daré más”.
 
Y así siga el mundo y a través de los días
Rumiándote en el hosco destierro
Granitizándome  en mi frustración y mi orgullo
Como un mendigo sobre un pedestal
 
Recorriendo el obstruido pasado
Como un sucio canal maloliente en el crepúsculo:
“Aquí estuve brutal. Ahí comenzó el desierto. En
Aquel banco trató de herirme. Tal día...”
Y así te evoque. Así evoque
Tu espectro, agureándolo de flaquezas y máculas.
 
            Cuando ya no me quieras.
Y yo ya no te tema.
 
Cuando contentadizo, trivial, inadecuado
Para la soledad y la amargura
Yo mismo haya olvidado –cuando
Ya no me quieras- que me quisiste
 
Mantos y mangas de mujeres
Erinnias disfrazadas de monjas
Me depositaran en la oscura y helada tumba que me busqué.

 



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