TERCERA VISION
El ocho de julio fuimos al sitio de las apariciones. Fuimos como cuarenta personas. Rezamos y cantamos, pero no la vi. rogaba en mis oraciones que la volviera a ver. En la noche, mientras dormía, tuve un sueño. Soñaba que estaba en el lugar de las apariciones rezando por el mundo -en sueños yo me acordaba que la Señora me había dicho que rezara por Nicaragua y por todo el mundo porque lo acechan graves peligros- entonces, acordándome de esto y de que el sacerdote me había dicho, cuando le conté el mensaje de la Santísima Virgen, que rezara especialmente por las religiosas, por los sacerdotes y por los religiosos y por el Papa; acordándome de todo esto, me puse a rezar, me puse a encomendarlos. Y encomendé al mundo entero en el Rosario.
Pero había un muchacho de Cuapa que estaba preso. Había sido un pleito en una fiesta, lo habían acusado de contrarrevolucionario y se lo habían llevado preso después de la guerra. La hermana del muchacho me recomendó que pidiera por él, estaba muy triste porque no podía hablar a solas con el y le daban muy poco tiempo para verlo cuando lo visitaban en la cárcel. Además, no los dejaban solos para conversar. Así, cuando terminó el Rosario caí en la cuenta que por este muchacho no había rezado y pensé: "Voy a rezar por él, pero el Rosario se me hace largo...... Pensaba yo ésto en sueños pues como me creía estar en el lugar de las apariciones, me decía: "Tengo que ir a la casa... se me hará tarde para regresar... voy a rezar solamente Tres Ave María". En sueños me arrodillé y alcé los brazos; volví a ver para arriba rezando por el muchacho. Cuando bajé la vista a las piedras donde la Santísima Virgen se ha hecho presente, vi un ángel. Un ángel vestido con una túnica blanca, larga; era alto y muy joven. Su cuerpo estaba como empapado de luz.Tenía físico de hombre y voz de hombre. No llevaba ningún adorno, ni manto, ni corona. Sencillo pero bello. Los pies descalzos. Tenía un aspecto amable y acogedor y una gran serenidad. Yo sentía reverencia ante él, pero el sentimiento mío hacia él era distinto que ante la Señora... Como si ella fuera alguien más grande... Ella más que él... Yo no me sé explicar, es difícil de decir... Sin embargo, a pesar de que ella me inspiraba más respeto, digo... como un respeto mayor, una reverencia más grande aún que la que sentía ante el ángel, yo a Ella me atrevía preguntarle. Y le hablaba y le pedía con él casi no hablé. Oí que el ángel me dijo:
"Tu oración ha sido escuchada'.
Después de un momento de silencio añadió:
"Ve y dile a la hermana del preso que el domingo vaya a consolarlo porque está muy triste; que le aconseje que no firme un documento, que lo van a presionar para que firme ese papel haciéndose responsable de un dinero, él es inocente. Que ella no se aflija, que va a hablar con él a solas mucho tiempo, que la van a tratar con amabilidad; que vaya el lunes al comando de Juigalpa a dar todos los pasos para sacarlo porque ese día lo van a dar, que lleve mil córdobas porque le van a cobrar multa'.
Entonces yo le dije que tenía otra recomendación de una prima que vive en Zelaya y que había venido a Cuapa a verme para pedirme que le hablara a la Santísima Virgen sobre dos problemas. Problemas en el hogar por el vicio del licor y problemas en el trabajo por cambios que ha traído la Revolución. Ella quería saber cómo se podía solucionar lo del vicio del papá y del hermano, debido a los problemas en el hogar que ocasiona la violencia de ellos cuando han tomado demasiado. También quería ella saber qué podía hacer con los problemas en su trabajo como profesora. Me explicó ella que no quería perder su trabajo, pero que le parecía que poco a poco le iban a hacer negar su fe. Así estaba sufriendo mucho porque no quería perder su trabajo, pero menos aún quería ella negar su fe.
Así fue que yo dije al ángel que tenía dos recomendaciones para la Santísima Virgen de una prima y, sin entrar en detalles, le dije que se trataba de problemas en el hogar por el vicio del papá y del hermano y de problemas en el trabajo. No entró en más detalles. El ángel me contestó diciendo:
"Que las personas que los rodean tengan paciencia con ellos, que no les reciamen nada cuando ellos están ebrios".
Después añadió:
"Ve y dile a ellos que no sigan con ese vicio, que lo hagan poco a
poco y que así se irá quitando el deseo".
Luego me dijo que a mi primo le avisara que le iban a robar,le iban a asaltar, le iban a tirar en un pie hiriéndole el talón izquierdo y que más tarde, lo iban a matar, Entonces al oír ésto, yo . me asusté tanto que le dije al ángel: "¿No se revocará a esa sentencia contra mi primo rezando muchos rosarios?". El contestó:
"No. De eso va a morir, pero se le puede prolongar la vida si él toma los consejos".
Luego añadió para mi prima:
"Quenotengamiedo.
Que se mantenga firme donde está.
Que no abandone el trabajo porque como profesora que tiene fe en el Señor puede hacer mucho bien a los hombres'.
Y continuó diciendo:
"No den la espalda a los problemas y no maldigan a nadie".
Esto me dijo el ángel al final y desapareció. Yo desperté. Me puse a rezar el Rosario inmediatamente. Sin distraerme por lo del sueño. Después me puse a pensar en todo lo que había soñado. Me acordaba de todo, como si hubiera quedado impreso en mí. No sabía que pensar. Pero dispuse decirlo a la hermana del preso en secreto porque temía que no se cumpliera. La gente comentaba respecto a lo que ví de la gloria del Señor el día ocho de junio y decían: "¿Quién ha ido y quien ha vuelto? Está loco Bernardo. Hay que llevado al manicomio". Por eso tenía miedo. Se lo conté a Doña Socorro diciéndole que solamente era para ella. Al día siguiente se lo dije. Ella me dijo que como podía ser eso porque no la dejaban hablar a solas con él. Yo le dije que ella tuviera confianza en el Señor y que fuera, que hiciera todo como el ángel mandaba. Y juntos rezamos el Rosario por el hermano preso. Ella se fue a verlo el domingo 13 de julio; estuvo en la cárcel mucho tiempo con él a solas, por eso le pudo decir que no firmara el documento. Todos estuvieron amables con ella. Cuando regresó a Cuapa ese mismo día del domingo, por la tarde, pidió prestados mil cordobas a un señor que nunca presta nada sin empeñar algo. A ella se los dio sin garantias, sin fianza y todavía le dijo: "Si más quiere, más le doy". Al muchacho le presentaron el documento, pero él se negó a firmarlo. Doña Socorro fue el lunes al comando de Juigalpa a dar
todos los pasos para ver si lo sacaban. Encontró amables a los del comando. Le dieron al hermano en libertad y le cobraron una multa de mil córdobas. Dijo ella que era pobre si podían rebajarle algo y le perdonaron 200 córdobas. Todo se cumplió. Nada más salir se regresaron a Cuapa y llegaron a mi casa a darme las gracias. Yo les dije que a mí no me las dieran, sino al Señor y a la Santísima Virgen. Les recomendé que rezaran el Rosario. Doña Socorro estaba feliz y me pidió si podía contado a la gente. Yo le dije que sí. Muchos vinieron a creer por este acontecimiento que fue como una prenda o una fianza para mí y para otros.
El salió de la cárcel el lunes 14 de julio y al día siguiente yo me fui a Zelaya a decirles el mensaje recibido, Hablé con los tres. Ella me creyó y me dijo que continuaría como profesora. El tío me oyó y me prometió que procuraría ir poco a poco quitándose el vicio. Después me fui a caballo hasta la finca de¡ primo pero él no me creyó. No creyó nada. El escuchaba pero como por respeto humano. Fue indiferente conmigo y hasta duro porque en tono de insulto, me dijo: "Primo, ¿anda usted buscando como tomar un trago?".Me volví triste a mi casa rezando el Rosario por él. A los pocos días oí decir que le habían robado y le habían asaltado la casa. Entonces yo volví a Zelaya para aconsejarlo, para decirle que vendiera la finca y que volviera a Cuapa para que así se quitara de las ocasiones. No me oyó, a pesar de que se había cumplido parte de lo que le anuncié en mi viaje anteríor: Le anuncié un robo. Se le robaron dos mulas. Le anuncié un asalto. Una noche le forzaron la puerta y le robaron de nuevo.Le anuncié que sería herido en el talón del pie izquierdo. Y así fue. En ese segundo viaje a Zelaya, él mismo me mostró la herida, pero no me creyó. Decía que era casualidad. No hubo cambio en él.
Regresé de nuevo a Cuapa triste también. ¡Desconsolado! Rezaba el Rosario por él.
A los dos meses y un día, es decir, el nueve de septiembre de 1980, la cuñada de él quien víve en Cuapa y no creía nada de lo que yo decía, recibió un telegrama avisándole que a mi primo le habían matado. A las doce de la noche de ese mismo día, que era también el día siguiente de la cuarta visión, llegó el cadáver a Cuapa.Todo lo que el ángel me dijo se cumplió exactamente.
En agosto tenía cita con la Señora, pero no hubo. no pudimos llegar al lugar porque estaba hondo el río, estaba lleno. La corriente era muy fuerte, se salía del cauce, por los vendavales. Unas grandes lluvias desde el día siete, toda esa noche y todo el día siguiente... sin cesar todo el día ocho de agosto llovió. ¡Y era imposible pasar! Iba yo acompañado de un grupo de personas. Todas mujeres. llegados a la orilla del río intentamos pasar pero fue imposible, ni a caballo se hubiera podido. Yo decía: "Aunque sea solo me paso". Pero miré y dije: "¡No! ¡solo no puedo! ¡Me lleva la corriente tan fuerte de este río!". Continuaba lloviendo. Estábamos debajo de la lluvia todos empapados. Entonces le dije a la gente: "La Santísima Virgen, la Madre Santísima, nos oye donde quiera que estemos". Y ya no seguimos intentando cruzar el río para llegar hasta el sitio de las apariciones. Nos sentamos en las piedras junto al río, otros se quedaron de pie. Allí rezamos con muchos cantos el Rosario. Cuando íbamos de vuelta no teníamos frío y no estábamos tristes.
Cuando ya fue posible pasar volvimos al lugar de las apariciones. Pero no hubo nada, ni sentía que iba a venir la Señora. Me hacía falta verla. Ya yo me había familiarizado con la idea de su venida. Me sentía alegre de esperada y más de verla.
Otra cosa que sucedió en este mes es que yo veía que el sacerdote no me creía. El, por educación, procuraba no mostrarlo, pero... no. El no creía. Nunca había mostrado interés en ir al lugar de las apariciones. Pero un día llegó a la capilla, celebr6 misa y después me dijo que quería ir al lugar de las apariciones. Pero me dijo que no le indicara el camino y que no hablara con él. Así fue. llegamos al sitio. Miraba que él miraba por todos lados. Miraba como reconociendo algo. Después me dijo señalando el sitio preciso: "Con este lugar soñé anoche".
Con ésto el cambió. Antes de esto echaba de ver que él no aceptaba. Me podía dar cuenta. Pero no lo juzgo porque quizá ha sido un instrumento para conocer la verdad.
A finales de agosto le dije un día: "Padre, estoy triste porque no pudimos cruzar el río a causa de las grandes corrientes. ¿Sería que Ella esperaba que nosotros cruzáramos el río el 8 de agosto? ¿Será que no va a volver?' Y él me dijo: "Ora y se va a volver a aparecer".
El dijo eso con seguridad.