PRIMERA VISION

 

En los primeros días de mayo me sentía triste con problemas económicos, con problemas de trabajo, aún más, con problemas espirituales. Y me sentía aburrido. Hasta había dicho en la mañana que deseaba morirme. Deseaba no existir. Habia trabajado mucho por la gente del pueblo y veía yo que nada agradecían. Me sentía sin ganas de seguir adelante. En la capilla barría... quitaba el polvo... lavaba los manteles y las albas... Y por esto mismo yo era despreciado, me llamaban tonto. Hasta familia misma -mis hermanos de sangre decían que yo prosperaba económicamente por andar en las cosas de sacristía. Yo he sido sacristán, pero sin ganar dinero por ello. Empecé a trabajar en la casa de Dios desde que pude pasar lampazo y la escoba... era yo entonces muy pequeño. Lo hecho porque así sirvo al Señor. De todas maneras, hoy en Cuapa todo ha cambiado porque barrer la capilla es un honor ¡Hoy es un honor! Las cosas del altar se lavan en un abrir y cerrar de ojos, cuando uno viene a darse cuenta ya están lavadas planchadas.

Volviendo a cómo me sentía en los primeros días de mayo la noche del siete casi no dormí. Toda la noche tuve mucho calor y sintiendo este calor me levanté, comí algo y me dije "Voy a ir al río a pescar para estar un rato fresco y sentirme más tranquilo". Salí temprano de mañana con un costal y un machete. Me vine al río... y me sentí alegre... contengo… un ambiente agradable. Y no me acordaba de nada. Cuando llegaron las doce del día, no me quería ir porque sentia tranquilidad... gozo... Y no sentía hambre. A la una cayó una lluvia y me hice al haz de un árbol; me puse a rezar Rosario. Cuando terminó la lluvia terminaba el Rosarío. Estab mojado, empapada toda la ropa. Recogi los pescados que estaban en la arena, los eche al costal y me vine a un palo de mangos a ver si ya estaban sazones. Despues me fui a un monte a cortar una vara para coger coyoles. Enseguida me dirigi a un palo de jocote para cortar jocotes. Y pense que era tarde. Entonces mire al sol porque no tengo reloj. Para nosotros en el campo el sol es el reloj donde leemos la

hora. Eran las tres de la tarde. Las horas se me habían hecho minutos, me dije:

"Ya es tarde" Y recordé que tenía que dar de comer a animales y luego irme al pueblo para rezar el Rosario con comunidad a las cinco. Me fuí, entonces, caminando de los jocotes en dirección a los palos de coyol. Cuando de pronto miré un relámpago. Pensé y dije: "Va a llover". Pero me llené de admiración porque no vi de dónde venía el relámpago. Me detuve y no vi nada; ni señales de lluvia. Después me vine cerca de donde hay unas piedras. Caminé como seis o siete pasos Fue cuando vi otro relámpago, pero fue para abrirme la vista y se presentó ella. Entonces, yo estaba con mis pensamientos que si sería algo malo, que si sería la misma imagen de la capilla... Pero miraba que parpadeaba... que era bella...el montón de piedras estaba... ella quedaba... como... la nube como... cuando... donde están aquellas hojas de piedra, estaba cubierto de zacate jaragua. Y había un arbolito de Morisco sobre las piedras y sobre ese árbol estaba la nube. Asi quedaba la nube de alta... la nube era blanquísima... daba resplandor en toda dirección, rayos de luz como el sol. Sobre la nube estaban los pies de una bellísima señora. Los pies los tenía descalzos. El vestido era blanco y largo. Tenía una cinta celeste en la cintura. Manga larga. La cubría un manto color crema pálido con bordados de oro en la orilla. Las manos tenía juntas sobre el pecho. Parecía la imagen de la Virgen de Fátima. Yo quede inmóvil. No tuve acción de correr, gritar. No tuve miedo. Tuve sorpresa. Pensé y dije: "¿ estoy viendo? ¿Será la Imagen de la Purísima que me la vinieron a poner aquí... La Imagen de la capilla... será por hacerme una broma porque yo dije que la vi iluminada... será una burla? ¡Pero no! Hubiera visto que la traían". Entonces me pase la mano por la cara porque crei que aquello era un sueno. Y yo dije: "Sera que estoy dormido, pero no he tropezado con nada".

Y cuando me quite las manos de la cara mire que tenia piel humana y movia la vista y parpadeaba. Entonces dije en mi pensamiento porque no podia mover la lengua "Es viva". "No es imagen!" "Es viva!" Mi pensamiento era la unica cosa en

mí que podía mover; me sentía como entumido, tiesa la mandíbula inferior y

la lengua como dormida; todo inmóvil, como digo, sólo las ideas se movian en mi cabeza cuando ella extendió los brazos -com Medalla Milagrosa que no había yo visto antes, pero después me la enseñaron- extendió los brazos y de las manos salieron rayos de luz más fuertes que el sol... Ella estaba… quedaba en altura y me daban los rayos que salían de sus manos hacia el pecho mío. Cuando Ella dio la luz cuando yo me animé a hablar, porque yo fui el primero q hablé... fuí el que le hable primero... cuando Ella dio la luz pude mover la lengua, aunque medio tartamudo. Le dije: "¿Cómo llama Usted?". Ella me contestó con una voz dulcísima jamás he oído de ninguna mujer, ni persona que hable suave. Me contestó que se llama María. Vi cómo movía los labios. Entonces dije: "¡Es viva! ¡Habló! ¡Me ha contestado mi pregunta. Miré que podíamos entrar en una plática, que podía hablar ella. Le preguntó, entonces, que de dónde venía. Me dijo con misma dulzura: "Vengo del cielo. Soy la madre de Jesús". esto yo inmediatamente le preguntó -acordándome de lo que el sacerdote me había dicho- le pregunté: "¿Qué quiere?". Ella respondió: "Quiero que recen el Rosario todos los dias Entonces yo interrumpí y le dije: "Si lo estamos rezando.. El sacerdote nos trajo las intenciones de la Parroquia de Francisco para que nos uniéramos a ellos". Ella me dijo: no quiero que lo recen solamente en el mes de Mayo. Quiero que lo recen permanentemente, en familia... desde los niños que tengan uso de razón... que lo recen en una hora fija cuando ya no haya problemas con los quehaceres del hogar".

 

Ella me explicó que al Señor no le gustan las oraciones que hacemos a la ligera o mecánicamente. Por eso nos recomienda el rezo del rosario con la lectura de las citas biblicas y que pongamos en practica la palabra de Dios. Cuando oi esto pense y dije: "Como es esto?" Porque yo no sabia que el rosario es biblico. Por eso le pregunte y le dije: "Donde estan las citas biblicas?" me dijo que las buscara en la biblia y continuó diciendo:

"Amense:

Cumplan con sus deberes.

Hagan la Paz. No pidan la paz al Señor porque si ustedes no la hacen

No habra paz"

 

 

Después me dijo:

"Renueva los cinco primeros sábados.

Muchas gracias recibieron cuando ustedes lo hicieron'.

 

Antes de la guerra nosotros lo hacíamos -nos confesabamos y comulgábamos cada primer sábado de mes- pero como Señor nos había librado de que hubiera derramamiento de sangre en Cuapa, ya no seguimos con esta práctica. Despues dijo:

"Nicaragua ha sufrido mucho desde el terremoto. Está amenazada a sufrir más t odavía. Seguirán sufriendo si ustedes no cambian Y después en breve pausa me dijo: "Reza, ¡Hijo mío, el Rosario por todo el mundo. Dile a creyentes y a no creyentes que al mundo lo acechan graves peligros. Pido al Señor que aplaque su justicia; pero, si ustedes no cambian, abreviarán la venida de la Tercera Guerra Mundial'.

Después de decir estas palabras yo comprendí que tenía que decirlo a la gente y le dije: "Señora, yo no quiero problemas tengo muchísimos en la Iglesia. Dígaselo a otra persona.

Entonces me dijo Ella:

"No, porque el Seiíor te ha escogido a vos para que des el mensaje" Cuando ella me dijo eso, miré que la nube que la sostenía se iba elevando y me acorde de lo que había dicho a D Consuelo Marín y le dije: "Señora, no se vaya porque quiero avisar a Doña Consuelo porque ella me dijo que la quería ver".

Entonces me dijo Ella:

"No. No todos pueden verme. Ella me va a ver cuando me la lleve al cielo, pero que rece el Rosario como yo pido.".

 

Y despues de decirme esto la nube no se detuvo, alzo los brazos al cielo como la imagen de la Asuncion que yo he visto tantas veces en la Catedral de Juigalpa. Ella volvio a ver para arriba hacia el cielo y la nube que la sostenia

la fue elevando. Como Ella estaba en un nicho de luz, ya cuando iba a cierta distancia desapareció. Entonces yo recogí el machete y el costal y la vara. Me fui a cortar los coyoles y pensé no decirle a nadie. No decir nada de lo que había visto y oído.

Me fui a la capilla a rezar el Rosario y no dije nada. Cuando regresé a mí casa me sentí triste. Se me aumentaron 1os problemas con aquello. Entonces recé el Rosario otra vez pidiendo a la Santísima Virgen que me librara de tentacion porque yo creí que era eso, una tentación. En la noche oí una voz que me decía que dijera. Me volví a despertar y volví a rezar el Rosario. No hallaba tranquilidad. Yo no se lo decía a nadie porque no quería que la gente hablara... ya andaban hablando porque había yo visto la imagen iluminada. Yo pensaba: "Con esto otro, será pero. Ya no tendré paz". Así fue que no quise decir nada. Y no volví al lugar de las apariciones. Se perdieron 1os mangos y los jocotes. Al río iba, pero por otro camino. Yo al rio voy todos los días a bañarme y a darle agua a la ternera, una ternera que tengo.

En este tiempo en que estaba yo guardando el secreto, me puso un gran peso y oía como una voz que me decía q dijera. Pero yo siempre no quería decir. Como el sufrimiento era cada vez más grande buscaba cómo distraerme. Pero nada era distracción. Buscaba mis amistades para estar divertido, con amigos jóvenes y mayores de edad, pero siempre en lo mejor de las alegrías oía la voz y me llegaba la tristeza. Me iba poniendo flaco y pálido. La gente me preguntaba que qué me pasaba, q si estaba enfermo. Les decía que no. Así se pasaron ocho días.

El 16 de mayo iba de camino para dar de beber a la ternera Iba cruzando el potrero sin poder divisar la ternera, Caminaba con un palo en la mano. Cuando me encontraba cerca del Guapinol, ya a medio potrero, haciendo un sol recio porque

Estaba recto sobre mi cabeza. Vi un relampago. Eran las doce del dia, en plena luz, porque como digo, habia un sol ardiente ese dia. Cuando hubo otra luz mas fuerte, mas luz que aquella luz del mediodia. En ese relampago se presento ella. La mire de la misma manera como la habia visto el 8 de Mayo, con las manos juntas y luego las extendio. Y al extender las manos salieron rayos de luz hacia mí. Yo me quedé viéndola. Me quedé callado, pero me dije a mi mismo: "¡Es Ella! Es la misma. La misma Señora se me ha aparecido". Pensé que venía a reclamarme todo lo que Ella me habla dicho que dijera. Me sentí culpable de no haber hablado como ella me lo había pedido y a la vez, en mi mente, yo decía: "No voy al lugar de las apariciones porque allí se me aparece, y ahora, se me aparece aquí. Bien voy a estar yo; me va a andar siguiendo donde quiera que yo ande". En este pensamiento estaba yo cuando me dijo con un tono... -con la voz suave- pero con un tono como de represión: "¿Por qué no has dicho lo que te mandé que dijeras?". Entonces yo le contesté: "Señora, es que tengo miedo". Tengo miedo de ser la irrisión de la gente, miedo de que se burlen de mí, que no me crean. El que no crea ésto, se burlará de mí. Dirá que estoy loco". Entonces me dijo: "No tengas miedo. Yo te voy a ayudar y dile al sacerdote". Diciendo ésto hubo otro relámpago y en ese relámpago desapareció. Yo entonces seguí caminando, vi a la ternera que antes no divisaba, la llevé al río, le di agua y volví a mi casa. Me alisté para ir a la capilla y después recé el Rosario.

Pensé decírselo solamente a Doña Lillam Ruiz de Martínez y a Doña Socorro Barea de Marín. Lo hice así. Tengo con ellas más confianza que con ninguna otra persona en la comunidad de Cuapa. Las llame aparte y les conté todo lo que había visto y oído. Entonces ellas me reprendieron. Era la primera vez que recibía una corrección sin contestar nada, porque siempre procuraba salir con la mía, con mis ideas. Y refunfuñaba. Les prometí que al día siguiente iba a decirlo. Me fuí a mi casa y me acoste a dormir. Esa noche dormí tranquilamente. Amaneció el día siguiente y yo me sentía en gozo. Una alegría extraña. Todos los problemas, parecíame eso, se habían disipado. Era el 17 de Mayo. Entonces ese dia lo conte a toda perosona que vino a mi casa. Les contaba y ellos me oian. Algunos me creian, otros oian por curiosidad y disimulaban, otros no creian y se burlaban

, pero eso a mi no me importaba nada. Cuando se llego la hora de rezar el rosario lo hicimos y despues les conte todo. De nuevo observe lo mismo: unos creian, otros no; unos se quedaban oyendo, admirados... asombrados, otros como analizando; unos quedaban callados, otros se reían y decían que estaba loco. Y cada uno según sentía. Pero a ésto yo no le tomaba importancia Yo sentía un gozo al decir todo.

El 19 de mayo me fui a Juigalpa en la mañana y se lo conté al sacerdote, como me lo dijo la Señora. Le dije lo que había visto y oído. El me escuchó. Después me dijo: "¿No será alguno que te quiere asustar en esos montes?". Entonces le dije que no. Le dije que no, porque había posibilidad de hacerlo en el río y en el monte donde fui a cortar la vara, pero en el medio del potrero donde pasó, no había forma. Allí nadie se puede ocultar. Es campo abierto. Entonces me dijo: '¿No será alguna tentacion que te persigue?" Le dije que no... eso yo no lo sabía porque sólo podía contarle lo que había visto y oído; pero eso de tentación yo no lo podía decir porque no sabía. Entonces me dijo él que fuera al lugar de las apariciones y que allí rezara el Rosario. Que me santiguara cuando la viera y que no tuviera miedo porque, si era cosa mala o buena, a mí no me iba suceder nada. también me dijo que no lo dijera a nadie lo que viera o lo que oyera después. Pero que lo que ya había visto, eso sí podía decir en el pueblo de Cuapa.

Esta aparición la tomo como una continuación de la del 8 de Mayo y la llamo la del reclamo.