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La Revolvición, La Tania y La Posmodernidá

            Tenemos aquí el cuestionamiento y/o reflexión que una mujer se hace sobre el texto de otra. Este discurso procede entonces, de una experiencia de género, visión de mundo, concepciones ideológicas, estéticas, historia personal, entorno económico-cultural-histórico y demás consideraciones propias de una realidad particular, el ser mujer.  

En la segunda parte del título de este discurso aparece una palabra: posmodernidad, palabra cargada de expectativa e incertidumbre. “Desde mediados de la década pasada, un concepto ambiguo y resbaladizo martillea nuestros oídos: el de posmodernismo. Con el se alude a una nueva sensibilidad, nuevas ideas y nuevo estado de ánimo que correspondería a una nueva realidad social a la de la posmodernidad –que vendría a suceder a una realidad agotada: la de la modernidad (...) ¿Cuál es la naturaleza de esa relación de ambos términos? ¿De exclusión o inclusión? ¿De continuidad o ruptura? ¿De afirmación, negación o superación?” (1) Lo anterior es una reflexión que se hace el filósofo mexicano Adolfo Sánchez Vázquez, en un texto esclarecedor.

El estudio de lo posmoderno alcanza la política, la ciencia, el arte. Por tanto la cultura de nuestra época, y en el caso que nos concierne, lo literario. A través de este trabajo trataremos de dar ciudadanía dentro de la  manifestación posmoderna literaria, a la poesía de una poeta nicaragüense. Hace un tiempo, por medio de internet, me llegó un libro inédito, “La revolvición”, de Tania Montenegro (Estelí, 1969). Y es sobre su propuesta que vamos a profundizar enseguida.

El libro está dividido en cuatro partes, como siguen: “Nifú nifá”, “La vecina”, “El retorcijón” y “Matiné”. Desde el inicio “La revolvición”, nos plantea un discurso que alucina y coloquializa con el lenguaje, convierte en escritura lo dicho de forma oral, abunda en frases hechas por el método de pegar dos o más palabras,   no para formar una nueva con otro significado, sino para señalar en lo escrito igualmente como se dice o se pronuncia la palabra. Encontramos por ejemplo: “asomaidesaparece”, “escuchatenta”, “Ysedánunbeso”, “felicidá”, “espinepezcao”.

Siempre sobre este mismo asunto del lenguaje, Tania Montenegro, escribe palabras en inglés, tal y cómo las pronunciamos en español: “iu nou beibe”, “on nou, ómai-gad”, “gur bai”, “on di rocks”, “jelou”, “Rewindea”, “Oportiúniti záface” “tríler”. Toda esta topografía del lenguaje nos muestra un discurso contemporáneo posmoderno de deconstrucción de lo dicho para establecerlo en la escritura como un nuevo significante, pero que no pierde su significado. En la escritura del texto se muestra una aparente novedad que, como expresión oral reafirma la tradición de una lengua, un lenguaje.

Lo anterior conforma un discurso (pseudo)cotidiano, propio de la posmodernidad literaria. Busca Tania Montenegro, en tanto la afirmación de un lenguaje personal, en el sentido que es su yo expresándose, y de paso nos lleva a la colectividad, produciendo así una dislocación del Yo, que asume una voz colectiva, manifestada en la palabra.

Otro elemento presente en la escritura de este libro que nos ocupa, es la “alusión autobiográfica, de origen oral propio de la narrativa posmoderna, que es una suerte de referencialidad o es en realidad una textualidad abierta”. (2) 

            “Sigo escribiendo desentrampándome,
            nuevamente subo de peso mejora la piel y el sueño
            y los afectos aumentan cuando de hermanas siameses se trata”. 

            El fax compartido 

            “tarde pero seguro regreso textos que dejaste en mi
                                                                                                         poder.
            vuelvo para constatar que terminé de irme”.
 

            Gurbai es poco 

            “Un animal peludo a mi alrededor es imagen cuando
acontece que un duende ve con sus ojitos”.
 
No le hagás caso, pero ahí está 

Las citas que acabamos de hacer, pertenecen a los tres únicos poemas en los que la primera persona hace una aparición clara y directa, en ellos encontramos que son alusivos a..., pero no desentrañan en absoluto, no existe un proceso de solución a un misterio, más bien hay una ambigüedad que desemboca en lo difuso o enmascarado.

En los demás poemas campea la tercera persona con un bien estructurado proceso de disolución de la narradora que desaparece a través de contradicciones en su discurso en primera persona. Ella tiene muchas identidades y ninguna, es narradora y personaje a la vez, en relación consigo misma y disociada. Ejemplos de este recurso abundan en “La revolvición”. El referente como recuerdo se parapeta en la tercera persona, ajenando de esa forma la historia personal. Aunque todas la terceras personas son otra y la misma. 

            “Ocho años y todo es grande.
            Mira la uñita roja que le quedó al tocar la pared de su casa,
            Paredón de espías, su cama ensangrentada. Se aferra a la abuela
            Que temblorosa salta encima de adoquines emparedados”. 

El balón 

En todo el libro se establece una ambigua dicotomía de dos o más sujetos, que es o son uno, pero que según Francisco Segovia, “Pretende, más que la experiencia de la Otredad, la experiencia de la Mismidad en lo Otro. Por eso su mejor símbolo es el andrógino [...] la unión de los contrarios, la coincidencia de ficción y realidad”. (3) 

            “Ella ama a las mujeres escondidas en cuerpos masculinos,
            por eso se siente lesbiano,
            como también le gustan los hombres, se siente homosexual,
            y, como es un hombre en el cuerpo equivocado
            se siente lo que llaman transexual y bisexual”.
            [...]
            Y entonces llega ella.
            Sí misma baila con ella espalda con espalda
            y pantorrilla con pantorrilla.
            Ellas se miran y enloquecen.
            Él sonríe”.

   El ñatazo

              “Él divinamente masculino no arrepiente su sexo
            cuando entra en hombre travestido, transexual, homosexual
            y lesbiano,
            a quien le encanta que mujer escondida
            ame como hombre que no sabe lo que desaprovecha”.

 El fax compartido  

            “Cuando él husmea alrededor de ella,
            pónese como ordinario hombre camino tradicional:
            [...]
            Él sigue comportándose como todo un el         
            y mata todo lo que él –en ella-, pudo sentir”.
 

Cuando ella intentando ser ella se encuentra un el
que es él, ¡demasiaado!
 

            “Cuando ella se da cuanta que no importa ser,
            es cuando ni él en ella, ni ella en él
            ni él en él
            ni ella en ella
            ni uno y dos
            ni dos ni uno es lo que decide el momentito que temblorea la
            energía y confunde todo”.
 

Yani C

 En esa misma línea de la mezcla difusa de personajes, en lo narrado subyace una acción intercalada que Tania Montenegro hace aparecer en el texto como escenas, descripciones de cuadros, relámpagos de un simulacro o pequeños compartimentos plásticos en donde el lenguaje no ejerce su supuesta y exclusiva misión de comunicar, si no que, remite al ejercicio de prescribir.

Presenta los fragmentos de una disco a media noche. Un discurso sin la prepotencia de proclamar la verdad, solamente dejar ver unas señas de incertidumbre e inseguridad que se manifiestan en la escena de las dos “ellas”, compartiendo el espacio lúdico de una discoteca. 

“Platican, ajá, Pati-Ella gozan visión compartida: cuerpos enfarsados uva en boca alguien asomaidesaparece (a-ja-jaaaá) 
            cuas cuas cuas risas nosotras, ¿importa?” 

Cuando ella se lanza y puntea en una disco a medianoche 

Dos sujetos que hacen del discurso poético una representación teatral, un interés en manifestar lo interiorior de manera camuflada, sin ostentar el Yo. En vez de eso, lo muestran ocultando el ser que busca su identidad y se rompe en múltiples voces de “Ellas”, pero representadas como si fuera un teatro. Los poemas de Tania Montenegro son a veces pequeños guiones para personajes que se desdoblan, diseminando así al sujeto, perdiéndolo o buscándolo. Como la pesadilla de la niña que ve su cuerpo en el ataúd y nadie le cree que esté muerta, porque ella, viva, lo señala. 

“Era una niña y preguntaba quién se murió e iba a ver la
            ventana de vidrio de la caja y se miraba ahí dentro. Y pensaba que
            no podía ser porque ella era esa misma que miraba”. 

Ojos grandes curiosean 

Otra característica en este discurso, es el cuestionamiento a posiciones amorosas cuando se establecen rutinas y estilos de narración para señalar el tratamiento de ese tema, Tania Montenegro, indaga, se burla e ironiza de la certeza y/o naturaleza del amor.  

“Se encontró cursimente apasionada por el Cristo posmoderno con
actitud de guerrillero urbano perseguido por ambos bandos;
[...] a ratos piojoso y buena
onda, siempre fornicador malintencionado”.
[...] ¡Oh,! un cadáver frente a otro, fruto bendito del amor”.  

La espinepezcao

            “Traiciones estriadas posan para la foto,
            besos enlatados tocan sus frentes,
            él que tanto la amaba...
            ella que tanto lo amaba...
            ¿qué tanto la amaba?"
 

Sin título

Poemas de una sola pieza. Ambiguos, enquistados al texto, resistentes algunos a la interpretación, con los significados colgados buscando un significante, con los referentes perdidos. Sucesos narrados que no se iluminan con una lógica interpretación. Parecidos a pie de foto que han perdido su fotografía, escenas sin guión, teatro sin personajes o con escenografías excéntricas, distorcionadas o ausentes.  

Igual encontramos alusiones autobiográficas, discurso de hechura pseudo(cotidiana), irónico, paródico, contradicciones en la disolución del narrador en tercera persona, mezcla de realidad y ficción.

“La revolvición”, constituye una propuesta en nuestro quehacer literario local, una propuesta de poesía en movimiento, atenta a las voces de hoy, de la calle, el cine, el sexo. Narración o señalización de escenas de lo cotidiano, el caos, la masificación y el cuestionamiento a verdades poéticas supuestamente absolutas.  

Cabronada on di rocks

              Pasa la acción.
            Llama por casualidad y lo descubre.
            Busca y encuentra.
            Descarada carea, ofusca, sinsentidea.
            Otro también se da cuenta,
            factor peligro olisquea
            y epistoliando intenta,
            pero se hunde más.
 

            Esconden ante un vértice y escapan. 

           

 NOTAS: 

1.                   Sánchez Vázquez, Adolfo. Radiografía de la posmodernidad
2.                   Ortega, Julio. El posmodernismo en América Latina. La Jornada. Octubre de 1988
3.                   Segovia, Francisco. Literatura y reflexiones desde la posmodernidad.            

   Por Carola Brantome