En defensa de Cinefilia porque si.
Si usted me la Paramount
Yo se la Metro Golden Mayer
en el Columbia Pictures ..
(dicho popular cuando el cine era barato
y habian cines en todos los barrios de Managua)Cuando aca digo en defensa de Cinefilia, realmente estoy diciendo en defensa de Marcos Agudelo que es Cinefilia. Pero lo que también estoy deciendo es en defensa del cine. Que no quiere decir, de ninguna manera, en defensa de los empresarios de cine y sus "derechos de autor". Sencillamente defiendo el cine y el derecho de verlo sin que te confundan con Dracula.
Cinefilia es el pequeño intersticio por donde se cuela el buen cine a este desierto coolltural que es Managua. El único. Por allí pasó Dreyer muy calladito del brazo de Juana de Arco y no muy lejos de Antonin Artaud. Por allí pasó Nanook rumbo al polo norte junto a Flaherty. Por allí pasó casi inadvertidamente el Nosferatu de Murnau, seguido por el de Herzog, con el exquisito ipegue de Isabelle Adjani gimiendo ante las criaturas de la noche (¡Que música para los ojos y oidos de la revolvición!). Por allí nos deslumbró Brigitte Helm en medio de aquella metrópolis inquietante. Fueron sus ojos, claro. Por allí, también, probamos de nuevo el discreto encanto de la burguesía con todo y los efectos de sónido de Buñuel. En fin, por allí, para no aburrir, casi casi palpamos los senos perfectos de la Gradisca o eran los de Franca Potente?. Joder!
Y ahora lo quieren joder. A Marcos. A Cinefilia. (Ya la Alianza Francesa en un gesto poco Fraternite se lavó las manos como Pilatos). Sí, un preocupado empresario de una de las cadenas de cine inaccesible del país, sarandeando los derechos de autor de Almodobar, cuando lo que quiere invocar son sus derechos de explotar a los cinéfilos con 40 estacas por entrada, quiere dar un ejemplo con la cabeza de Marcos. Para eso llama a Panamá, consulta a México, pone correos electrónicos a Miami, faxes a Madrid, etc etc. El, ya sabemos, no decide nada. Pero se divierte echándole el miedo encima a este joven artista amante del cine. Los periodistas culturales tan ambivalentes como siempre se ponen esta vez del lado del bravucon. Corten!!!!!!!
Personalmente los derechos de autor me tienen sin cuidado. Simpatizo en eso con las ideas de Salvador Cardenal. En todo caso una llamada telefónica del susodicho empresario antes de Hablar con ella hubiese bastado para suspender la presentación. Pero no. Querian escarmentar. Lo que han hecho más bien es retratarse en technicolor. Quiza por eso el cine ande tan mal a nivel mundial.
Raúl Quintanilla Armijo