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"Las aventuras del Corazón de Jesús"

(Mini cuento erótico-religioso)

Para Rubén y Marcia.

"Hay plaza de Santa Cruz, hay plaza de doña Elvira", cantan los Churumbeles de España, a su ciudad, Sevilla.Colegimos que en un barrio aledaño, en un tallercito de alta puerta abierta hacia la calle todo el día, el maestro tallador, atiborrado de maderos, estucos, latones, yesos, pinceles, óleos, trementinas, linazas, en los estantes alineados, sobre las mesas manchadas, entre herramientas y trapos, lo talló lleno de paz, dirigiendo su mirada reflexiva a quien contemple.Su mansedumbre no es opuesta a la belleza concentrada, a la tensión muscular que revela "El Cachorro", el Cristo de los gitanos, moreno de verde luna como Antoñito el Camborio Lorquiano.

Pasando la Torre del Oro octagonal y maciza ante el Guadalquivir anchuroso, la nave enrumbaba a las Indias, con su carga de aceite y vino.En la bodega oscura el Corazón de Jesús se almea embalado en su caja de madera, travesía de tres meses le espera con escala en Cartagena y entrada por el río San Juan, desaguadero natural del Cocibolca o la Mar Dulce.

Una vez en Granada registrada la carga consignada había que transbordarlo a San Ubaldo, puertecito miserable donde los chanchos y las gallinas deambulaban por el muelle, quince leguas a caballo, por llanuras llenas de jicarales, charcos y pegaderos de sonsocuite negro, hasta llegar a Acoyapa, a orillas del cementerio que despedía un intenso olor a guayabas salvajes y albahaca.

Los chicheros de Tanito lo recibieron con gran diana, de las trompetas de opacado brillo, del trombón parchado, salían sonidos sordos o agudos como kikirikies de gallos en la madrugada. Las campanas repicaron a arrebato, todo el pueblo celebraba la llegada del Corazón de Jesús.

Arrimado a la pared más alta de la sala el altar preparado lucía veladoras rojas, ornamentos de papel dorado, angelitos con alas de plumas de papel bond sonriendo entre_nubes de algodón, la imagen aparecía intacta, radiante, con sus ojos brillantes de vidrio y las delicadísimas manos sosteniendo su sangrante e inflamado corazón. (La Teresa ve en este órgano poderoso una víscera más, como un riñón o un trozo de hígado rojioscuro, quitándole a la magia de la imagen su poder de conmoción, confinándola meramente en aspectos repulsivos o reptilescos).

Larga era la lista de invitados, todas las familias principales aparecían inventariadas en dobles hojas grandes de papel de oficio, las sirvientas recorrían las calles pedregosas llenándolas de firmas, los enterados escribían al lado de sus nombres su aceptación, con gusto, muy agradecido.

El rezo de las Mondragón era el más bueno, a las cuatro de la tarde la casa estaba a reventar, las mesas se tupían con paquetes de papel de china de todos colores conteniendo cajetas, enormes tinajas redondas repletas de chicha helada y rosada, en bandejas de lata los atolillos se disponían despidiendo su aroma dulzón de leche y canela.

En primera fila se sentaban las cantoras, la Yoya Toledo, la Niña Socorrito, la Nila Sirias, voces de soprano naturales, entonando los cantos y rezos de la Novena, Corazón Santo tú reinarás, en vuestro encanto siempre serás, adorámoste, oh Jesús afligidísimo, en el huerto de los olivos, algunos cantos daban tristeza y ganas de llorar, otros, extrañas templazones. Las muchachas en plena adolescencia apretaban fuertemente las piernas, viéndoles la nuca gruesa con el pelo recto recortado a los muchachos.

La Adela se sentía el calzón mojado, los pezones se le habían puesto muy tiesos y la piel erizada con sus pelitos parados como carne de gallina, Nardo con sus ojos grandes negros no dejaba de mirarla, intensamente con la boca llena de saliva, el muchacho sentía el garrote bien duro comprimido entre la tela del calzoncillo y del pantalón, un gesto lento girando el cuello fué la señal para que la muchacha se levantara apresurada con los nervios de punta respirando con dificultad.

En la penumbra del zaguán se encontraron entre sacos de café y arroz, el olor enervante de los granos básicos aumentaba su exitación, Nardo se acercó con la polla de fuera, rígida como una mandarria, la Adela vióla y aproximóse, la agarró con sus deditos ávidos apretándola fuertemente remangándole todo el pellejo hasta descubrir su cabeza lucia y colorada, el rezo estaba en el alabado, las mujeres se paraban alisándose las faldas persignándose tres veces, los muchachos salivaban abundantemente, palpitando sus corazones y esfinteres a ritmo acelerado.

Jueputa dijo la lora, la Ana Jacoba había olvidado algo en el zaguán y los vió, la Adela voló un grito, salió corriendo despavorida hasta la sala y arrancó al Corazón de Jesús del altar, en la loca carrera con la imagen apretada contra el pecho llegó al corredor donde Nardo la esperaba en su caballo cimarrón.

Así comienzan las aventuras de la imagen, acompañando a los muchachos como rehén y testigo mudo de su ardiente desenfreno sexual adolescente.

El noble bruto a como dícenle en pésimos términos seudoliterarios a los equinos, emprendió un galope veloz, el ruido de los cascos sobre las calles empedradas era igualito a los efectos radiofónicos de Radio Mundial en la novela Kadir el Arabe, la Adela se agarraba bien duro de las costillas de Nardo sintiendo sus recias nalgas golpetear contra su vientre y pubis.Pronto dejaron el pueblo y los corrales: el corral de Bartolo, el corral de Lolo Reyes, el corral de la Marcelina Duarte, enrumbando camino al Copel, la imagen se zangoloteaba recibiendo en sus mejillas rosadas la humedad del sudor de los cuerpos pegados.

No era la hora nona, talvez las cinco y media, hora de un crepusculito nada espectacular bañando de dorado las cumbres de algunos cerros pelones semimonurnentales sin pena ni gloria como un amable paisaje inglés de las colinas de Yorkshire con muchas garrapatas. "Por la lejana montaña va cabalgando un jinete, lleva en su pecho una herida y va buscando la muerte", la ranchera mexicana era ajena a la acción de los muchachos, a su caliente deseo desbocado y al flujo sanguíneo concentrado en sus zonas erógenas, eréctiles, esdrújulas, a Nardo le dolían los huevos, a la Adela el clítoris lloroso y paradito, (vamos a tratar bien a estos jóvenes, a adjetivar su pasión con mucha ternura). Después de media hora llegaron a la hacienda de Bernardo Sequeira.

Mama Ritana agarró, tomó, cogió, la imagen con gran cuidado, poniéndola sobre una mesa con una veladora, la vela alumbró, iluminó, encendió la cara, rostro y faz del Corazón de Jesús.Me va a matar tu papa muchachá, va a creer que yo los puse a culiar, vengan a cenar.

Las gallinas se suben a los palos, los perros buscan los rincones para echar sus pulgas, está oscureciendo, amplios manchones de sombra van cubriendo las superficies y los espacios, confundiendo los contornos, uniformando las texturas, las vigas y alfajillas de la techumbre.

En la tele están pasando la novela de las ocho: X finalmente supo que Y, su adorado marido destacado odontólogo de Río, recién retirado, se había enamorado de un chavalo, mariconería que surgióle depués de veinte años de feliz matrimonio, X con gran sufrimiento y vergüenza divorcióse, exigiéndole a sus hijos respeto para su padre, X de nuevo casóse, Y, fuése, y ahora todos chacobean felices, moraleja: "por amor, vale todo", pausa para un comercial: "use condones Vive".

Bueno, en una tijera de lona, nuestros muchachos se aman, por primera vez la lengua de Nardo se agita como una culebrita atrapada en los labios vaginales de Adela, se la mete en los pliegues mayores y menores, le repasa el clítoris, implantado en la intersección alta a un geme (y/o, gime), del culo, según Valentín. Su membrana olfativa, la pitituaria, se satura con el salado olor marítimo, le aparta los pelos, le abre más la raja, la herida, el zanjón, queriendo meterse todo él, entrar de cuerpo entero, como una góndola veneciana por el Gran Canal hasta llegar al Rialto.

En cuanto a la verga de Nardo, ya se ha descrito en los párrafos diez y once, pero debemos agregar para concluir el primer capitulo, que un torrente de semen espeso como moco, como pulpa de coco tierno bañó el vientre de su noviecita santa. En la oscuridad de la casa hacienda, la luz de la vela se abría como un ojo, como una pupila única, mirando su inflamado y sangrante Corazón.Demás está decir del encachimbamiento de Don Pancho, el viejo con la paloma trunca sería incapaz de entender la pasión de Adela, un tropel de mozos incluyendo jauría de perros rabiosos, persiguiólos constante, los muchachos se bañaban en el río, con amoroso cuidado se pasaban el pan de jabón por los senos, culo, mico, berga, así, en el orden en que un chavalo lo escribió sobre una barda de Acahualinca (poema del padre Cardenal), y la violencia no se hizo y un torrente de hermosa sangre joven se revolvió con el agua espumosa, a Adela le vino la regla.

"Sólo así he de irme?, como las flores que perecieron?, nada quedará de mi nombre?, nada de mi fama aquí en la tierra?, al menos flores, al menos cantos," dijo Netzahualcóyotl, polvo, puro polvo, "mas polvo enamorado", agregó Quevedo. "Papá, anoche soñé que te la estaba mamando", Lolita, Víadimir Nabokov.

En resumen Nardo no murió, ni la Adela anda con el Corazón de Jesús de arriba abajo, por las comarcas de Acoyapa: Santa Marta, San Lucas, Las Plazuelas. El Coral, El Tamboral, Animas, La Orqueta Y Puntezuela, recogiendo limosna para sus misas entre los lodasales del invierno y los polvasales del verano.

Estimados amigos: por este medio tenemos el gusto de invitarlos el próximo Domingo a las 4.p.m., al rezo en honor de la Venerada Imagen del Sagrado Corazón de Jesús, su presencia dará realce a este acto piadoso, comprometiendo el eterno agradecimiento de la familia devota, favor confirmar, firman: Francisco y Conchita Mondragón.

David Ocón