
Después de la caída de la dictadura de Somoza en 1979 y el primer traslado pacífico en la historia de poder de una fuerza política a otro en 1990, los nicaragüenses todavía están esperando los beneficios de la democracia. Un estudio del PNUD que incluye a Nicaragua, publicado en el 2004, concluye que la mitad de la población encuestada aceptaría un régimen autoritario y renunciaría a la democracia formal si este mejorara su situación económica y las condiciones de vida. En 1995, un estudio del IEN basado en encuestas nacionales confirmó que existen dos culturas políticas en Nicaragua: una cultura política autoritaria tradicional que todavía predomina y una cultura política democrática bastante difundida pero incipiente.
El eslabón crítico para romper los círculos viciosos de la política nicaragüense es el centralismo extremo. Reducir directamente al caudillismo, el grado de control extranjero de las políticas del país o los niveles de corrupción es muy difícil, si no imposible. Más factible es demandar la descentralización que puede llevar al círculo virtuoso de democracia, ciudadanía y empoderamiento. Los valores, actitudes y comportamientos de la cultura política democrática refuerzan este círculo virtuoso.
¿Cuál es la estrategia operacional del proyecto?
La estrategia operacional consiste en movilizar a la sociedad civil al nivel nacional, regional y municipal a través de un mayor entendimiento de los procesos históricos y contemporáneos que debilitan la vigencia del Estado de Derecho, la transparencia, la rendición de cuentas y el nivel de respuesta a demandas ciudadanas. La estrategia contiene tres pasos .